04 enero, 2020

Guante exfoliante.

El otro día Patrick me llevó a casa. Tenía ojos claros y la piel flaca, cómo cuando van pasando los años en las caras de las personas. Me subí a su auto, sonaba una radio francesa, nos presentamos. "Florencia me llamo", le dije, "no me digas Flor no, no, no". Lamentablemente para Patrick, si, ese es mi nombre. Se puso triste y no paro ni un segundo de contarme que ese día, esa mañana, Flor, su Flor, se había levantado de su cama y le había dicho que esa era su última mañana juntos. Pude entender el rechazo para con mi nombre.
Con Patrick trabajamos en la misma empresa. Me contó que tenemos una compañera astróloga, que le dijo que espere, que no se ponga mal, porque algo va a pasar con las constelaciones el 14 de enero y que ya se va a sentir mejor. Pero el no puede estar mejor, no ahora. Patrick no entiende. Patrick tuvo sexo y familia ensamblada. Pero Flor quiere coger con pibes más chicos. Le dijo que se volvió a sentir linda, que se volvió a sentir sexy y que quiere ser libre. Y él le dijo que estaba bien, le agradeció la sinceridad. Y la invitó si alguna vez quería volver a dormir con él, pero Flor no quiere, aunque va.
Patrick esta raro, todavía no es 31/12 pero ya sabe que lo van a pasar juntos, por sus hijos y por ellos, porque se quieren.
Patrick me dijo que tiene que volver a "buscar" y que no tiene ganas de buscar. Yo le dije que eso no se busca, que eso llega, pero el reniega de su edad, tiene miedo de quedarse sin tiempo. Tiene 48. 
Después de algunos segundos de silencio, me atreví a decirle que ya no faltaba mucho para el 14 de enero y que había personas que eran como guantes exfoliantes, que mientras van pasando raspan y arden, pero una vez que pasan te dejan regio y estupendo. Me sonrió.

26 octubre, 2016

"Que no nos mate la rutina".

Hace muchos días que vengo pensando por qué le tenemos miedo a la rutina, por qué muchas veces la usamos como una palabra que asusta “Que no nos coma la rutina”, ni que la rutina tuviera hambre.

Pensé que cada día me despierto con alguien que amo al lado y antes de irse a trabajar me da un beso al que cada mañana llamamos “el beso con olor a cara”, después escucho la puerta y ahí ya sé que me toca a mí porque si no voy a llegar tarde. Me levanto, me baño, salvo que me haya bañado a la noche, en un arranque poco ágil me lavo los dientes, a veces me golpeo las encías mientras tanto porque siempre fui medio bruta, me cambio y me tomo el subte que me lleva hasta el Obelisco. Misma escalera y mismo vagón. Bajo en Pellegrini y camino por la diagonal hasta Esmeralda, la cuadra de costumbre, agarro Mitre y llegué, antes de salir de casa me enchufo a unos auriculares y pongo la lista “Me pegó el viejazo” de Spotify, la cual voy cantando y bailando (si es que la cantidad de obreros en el subte me lo permite). Entre que me bajo del subte y llego a la oficina, 5 veces a la semana, aproximadamente 20 por mes  y 220 al año- dije aproximadamente- me cruzo siempre con (casi) las mismas personas, con las que intercambiamos miradas de esas que dicen “Buen día, a vos te veo pasar todos los días a esta misma hora”. Y eso me parece fascinante.

Cuando llego a la oficina saludo al guardia del edificio y también a la guardia de la oficina de la planta baja, me subo al ascensor, llego al piso 7, saludo con un beso a todos los que hayan llegado del piso, oficina por oficina, me preparo el mate y me siento a trabajar. A las 12.45 hs. cada día se escucha el primer “tengo haaaaambreeeee” la mayoría de las veces es mío y 15 minutos tiene la Negra para convencerme de ir al chino o a Milano, según si llueve y hace frío o no. Almorzamos y volvemos a nuestros puestos (a veces a trabajar, otras veces no puedo dar tantos detalles) a las 18.00 hs agarro las cosas y parto, saludo a los que quedaron y de ahí hago el camino inverso para volver al subte que me lleve a casa. Salvo los lunes que iba a teatro o los martes que voy a cerámica o los miércoles y viernes que voy a pilates.  Los Jueves son un tema aparte.

A veces paso a buscarlo a Nico (Cucu para los amigos), y volvemos caminando y otros días nos encontramos directamente en casa y llegamos y hacemos de las cosas que se hacen en la casa o a veces no hacemos nada, o vemos series, o vamos al super, a veces nos cocinamos rico y nos tomamos un vinito…que se yo.

Y después de describir lo que hago un día de mi rutinaria vida, sigo sin poder entender lo malo de la rutina, lo malo de despertarte y acostarte con alguien que elegís cada día, lo malo de trabajar con amigas, lo malo de hacer semana tras semana cosas que te apasionan con personas que se apasionan.
Es por eso que después de tanto tiempo pensándolo, decidí que la rutina es mi amiga y que nunca me va a comer porque la rutina se alimenta. Porque la diferencia está en armar la rutina de la vida con cosas que a uno le completan y le hacen feliz, no hay forma de que la rutina mate si mientras tanto la estás viviendo.


Los invito a que alimenten su rutina, si tengo suerte mañana vuelvo a la mía que, aunque no lo crean, la extraño un montón, animal de costumbre.

26 septiembre, 2016

Por si acaso se acaba el mundo.

Guardo una caja de curitas y una estaca para matar zombies o vampiros (lo que venga primero),tengo una bandita elástica y la rama de un árbol sin hojas. En el bolsillo una lapicera Bic azul y un papel sin renglones. Yerba CBC hierbas serranas y una bombilla tan chata que no pasa el agua (rever este punto). Tengo una melodía de un piano que una vez me tocaron y lluvia para ver caer. Unos chakras más arriba tengo calores en Pirámides y un poco al costado abrazos en bata que abrigan inviernos. Tengo personas agarradas las unas a las otras que acortan distancias, por las dudas se acabe todo y este lejos de mamá y papá. Dejo la cintura, los mambos y dejo los cigarrillos. La tierra proveerá.

14 junio, 2016

Mosquita muerta.

Tuve que matarte.
Tuve que matarte porque estabas ahí, molestando.
Y no es que no te viera así, indefensa volando. Te vi.
Te vi y tuve que matarte.
Ya no tengo nada que enterrar ni vos tenes más nada que volar.

Me elegiste… y te maté.

14 julio, 2015

De rivalidades banales.

A mi escuchar los Redondos me hace acordar a ella, a la pelea tácita más idiota y banal que pude haber vivido, que fue mi pie de guerra por mucho tiempo. Y a veces la leo, porque la extraño, porque fue mi rival más digno. Fue mirarme en un espejo que era otra, que deseaba y aborrecía. Que me hizo crecer y me hizo aprender más que, quizás, cualquier amiga. Hoy a la distancia, la admiro.
Que enferma la mente humana, que con el paso del tiempo, admira lo que alguna vez le partió.
Admiro lo que esa mujer generó en mi. Nunca vi unos ojos más profundos.

17 diciembre, 2014

La última.

Demasiadas historias sin contar. La hoja en blanco del que no se apura. La semisonrisa del que no sabe. El tobogán de fotos con todas las caras borradas. La arena cálida de la humedad de la sal. La ansiedad de terminar las etapas y con ellas todo lo que arrastra el tiempo. Lo que arrastra, lo que te arrastraste, lo que te arrastró. No puedo decir nada que me llene de orgullo, ni una sola letra, porque no quiero estar llena de orgullo. Voy a guardar el orgullo en otra bolsa para usarla cuando algún hijo llegue a la meta. Mientras tanto me lleno de coraje. Me lleno de una estampita de San Cupertino, en el que por cierto no creo. Me lleno de risas y me lleno de nervios, de Uvasal, para que la boca del estómago no se resienta. Y es que los litros de vino con el tiempo te duelen en las tripas, eso debiera ser psicológico. La materia que es energía, el todo que es materia, entonces todo que es energía. La materia...LA MATERIA. La última materia.

03 noviembre, 2014

...y viví.

A veces lo que cuesta es centrar, centrarse. Tener un norte y que se desvirtúe por no animarse.
A veces parece que es difícil, pero no. Lo bueno de los fantasmas es que son nuestros, todos nuestros y solo nosotros nos paramos en la puerta para que no se vayan. Tampoco digo que sea fácil, a decir verdad ¿qué es que sea fácil o que sea difícil para cada quién? No te juzgo, no me juzgues.
Te cuento el secreto que a mi más me funcionó:
PENSA COMO QUERES VIVIR... Y VIVÍ.

30 octubre, 2014

Desarraigo.

Desarraigo: Acción y efecto de desarraigar. Desarraigar: Separar a alguien del lugar o medio donde se ha criado, o cortar los vínculos afectivos que tiene con ellos.

Difícil: adj. Que no se logra, ejecuta o entiende sin mucho trabajo.

Necesario: adj. Que es menester indispensablemente, o hace falta para un fin.

Planeé irme de casa supongo (no me acuerdo con exactitud) a los 16 años. Planear irse de la casa a los 16 años fue un juego. Fue jugar a la casita. Agarré la computadora y decidí en hora y media, más o menos, que iba a estudiar Relaciones del Trabajo y que lo iba a hacer en Buenos Aires. Elección vacía de vocación, vacía de gusto, elección de lo que me imaginaba que iba a hacer a los 25 años, de lo que quería ser, de lo que a los 27 todavía no soy (y ojala nunca sea). Los primeros años transcurrieron sin mucho dramatismo. CBC, facultad, residencia, boliches, amigos, jodas, gente, boliches, joda, amigos, facultad, residencia ¡y que bien que pasaron!
En muchos momentos me paraba a pensar en lo afortunada que era. La oportunidad de estudiar, lejos de tu casa sin tener que trabajar era un lujo y yo lo sabía.
El quiebre emocional llegó y no fue oportuno. O si. Y me reventó la cabeza de maneras inexplicables. Entre desamores y amigos piloteas la situación y cuando pasa el quilombo y queda ese silencio (ese silencio que hace piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii) pones la cabeza vacía de nuevo (vacía pero llena) y vas eligiendo entre lo que tenes, lo que queres tener, lo que fuiste, lo que sos, lo que queres ser y armas un popurrí que de golpe te queda perfecto. Y decidís, tomas las primeras decisiones reales. Y respiras. Y aún así después de tantos años extrañas las caminatas hacia ningún lado, el viento en contra cuando volves de la escuela al mediodía pateando alguna que otra piedra, mamá sacudiendo un mantel en el balcón de las mil viviendas, el olor a club, el olor al sol pegándote en la cara, los abrazos de papá, las peleas con tus hermanos, saludar a algún conocido en el supermercado, y que papá se haga el simpático con la cajera que nos toque ese día. Sentarte en tu casa, llena de tu familia a no hacer nada. A veces daría mucho porque mamá venga conmigo a no hacer nada.
El desarraigo nunca puede ser entero, nunca puede ser completo, porque para desarraigarse hay que olvidar y yo no puedo olvidar. Es necesario irse para saber si se quiere volver. Y es difícil, nadie dijo que era fácil, pero es una de las infalibles maneras de conocerse.
“Poder decir adiós es crecer”, es cierto, pero poder decir “hasta luego, chaucito” como decía la abuela Guga es gigante.


06 octubre, 2014

Subtextraño.

Tomo el subte. Ahora viajo en subte. Bajo. Escalera. Saldo negativo, siempre saldo negativo. Escalera mecánica. Entro a un extraño mundo de tufo. 8.50 a.m. Gente que no se lavó las lagañas. Anteojos que disimulan. Lo individual. La mente de seguro sigue dormida pero los ojos miran fijo al celular intentando no parpadear. Auriculares. Asco da ser tocado, ser empujado. Como si el contacto humano fuera enfermo, como si fuera enfermedad. Nos ponemos crema para no tocarnos, nos ponemos perfumes para no olernos, nos ponemos extraños, nos ponemos indignos del contacto.
Te acostumbras a ver caras tristes, caras serias y en el medio, cada tanto, dos que se miran y se encuentran, pero nadie alrededor ve. Burbujas. Y ahí, cuando el barandón se te hace carne, te toca bajarte. Y salís como gusano de manzana y respiras aire ¿puro?... y respiras Obelisco, respiras Capital Federal.

30 septiembre, 2014

Coincidamos.

Que bueno decidir, que bueno coincidir.
En un abrazo darse cuenta de lo que nada puede destruir, las ganas de seguir.
Voy a dejar de escribir palabras con ir.
Coincidamos en levantarnos y elegirnos, no para siempre, sino cada día, estoy cansada de los "para siempre". No existen "para siempre" que no se construyan a cada rato. Coincido en cagarte a besos y esperar que cada día de rutina se termine para el momento de, horizontales, se nos duerman los párpados. Cada "chau que tengas lindo día" en la esquina del rancho. Cada "Perón si, Perón no".
A cada rato, coincidamos.
Mi acción, dos. A partir de ahora y no para siempre,sino a cada rato.
Te oma, te moa, te mao, te oam, te amo.

10 septiembre, 2014

Melancolía.

Abrir la puerta, los pies fríos porque descalzos, cerrar. Acto seguido, sentarse, bajar la tapa si el que paso antes la dejo arriba, sentarse...esperar que el cuerpo deje de fluir y con la última gota, girar a la derecha para buscar el papel higiénico, encontrar solo pared. Alertarse, girar hacia la izquierda y seguir.
En la nueva casa, el papel está del otro lado. Barajar de nuevo, animal de costumbre.

28 agosto, 2014

Ojo por ojo, ojo².

Me dijo "digo que todo lo bueno trae algo malo, y eso es una constante, pues bien, quizá la constante de lo bueno sea justamente que nada puede ser constantemente bueno, lo cual lo hace la constante mala de lo bueno". Lo mire, me confundió, lo entendí, temblé y pensé, tranquila, que era algo bueno. Y me dejé ser.

Tomamos un tren no supimos nunca a dónde, nos bajamos un par de estaciones después y caminamos sin saber que nos estábamos dejando.

Nos soltamos las manos, dedo por dedo, un, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez. Las manos libres hicieron confundir la libertad con estar solos y desesperamos. No queríamos, pero no nos quedó otra, y eso era una constante, pues bien, quizá la constante de lo que queríamos era justamente que no todo tenía que ser constantemente como queríamos.

Volé.

26 agosto, 2014

Meh.

"-La puta-No la otra".
Las ganas, no lo otro. Lo sucio, lo dejado, lo desesperado, lo que no puede ser impoluto ni aunque queramos.
El desgano, lo que un par de hombros no aguanta. La parca.
El silencio, testigo involuntario de miradas que dicen palabras, que vacías no dicen nada.
Miradas vacías de contenido, conteniendo odio que no se deja.
Odio que remite a odio que no se quiere.
Reposterías que no quieren ser decoradas. Un brazo, una pierna, otra vez alguna mirada.
Pintada de lila. Mal combinado.
Un conejo, una llama, una carcajada.
Sentirme, te siento, o ya no. Lo siento.

15 mayo, 2014

Puedo como puedo.

Me regalaron una caja, nunca supe que hacer con una caja. La imaginación me dijo que podía ser cualquier cosa y sin embargo yo sentía la -ninguna- necesidad de solo meterle algo, pero tampoco tenía nada que meterle. Entonces, en paralelo, yo abrí esa caja el día que le regaló la caja y empecé a meter mi ganas.
Mis ganas que entraban y sobraban, porque eran gigantes pero no eran tangibles, mis ganas eran aire, aire que cuando miraba me dejaba la caja vacía de nuevo. Entonces la empecé a cargar de cosas así, de cosas que fueran aire. A las ganas le sume dignidad (por eso estuvo tanto tiempo guardada), la cargué de risas, le cargué el último orgasmo, le metí la última vapuleada que le pegaste a mi destino.
Y estuvo cerrada hasta que decidí abrir para dejar ir y volver a llenar. Cada uno puede como puede y cuando se quiere no sabes como se puede. 
Entonces acabo de abrir para guardar otra primer mirada y en el fondo de la caja, que decidí volver a llenar, guardé esta foto: 

26 marzo, 2014

Eu, hola.

Erase una vez unos huevos que andaban sin hombre, un hombre que andaba sin huevos. Intentaba hacer no se qué, para nadie nunca supo qué. Hacía nada, le faltaban ganas, le faltaba una, le faltaba la otra, no tenía ninguna. Miro un día para atrás y no sabía siquiera el piso que habitaba. Se le reventaba la cabeza pensando qué era lo que había hecho hasta el día de la fecha. Veintiséis de Marzo del Dos Mil Catorce. La sangre le corría y no tenía a dónde hacerla llegar. No esperen tecnicismos. Necesitaba un abrazo, un abrazo que le haga olvidar y le arranque todas las dudas. En abrazos encontrar las respuestas suena cursi, más cursi es decir tanto te amo, te quiero, te aprieto, te necesito, si, ya, te necesito. Ahora no te vayas. Hacer necesitar y partir es más egoísta que agarrarse la galletita que más te gusta del paquete Variedades. Aunque no entendamos por qué, acá estamos, bienvenidos seamos. Eu, hola.

07 febrero, 2014

Cómo caminar bajo la lluvia sin paraguas.

El ruido que molesta la normal existencia, la irrupción de la tranquilidad o del normal desenvolvimiento de la madrugada.
El ruido -externo e interno- volcó esa noche la peor de mis noches. Me pare a mirar por la ventana, apenas pudiendo abrir los ojos. Se volvió de día la noche y de miedo corrí al baño, además me estaba meando. Dí unas cuatro o cinco vueltas en la cama, la sábana de flores negras se enredó entre mis piernas y las ganas me hicieron abrazar una de las tres almohadas para no sentirme tan sola. La abracé fuerte, me sentí una estúpida, pero una estúpida comprendida. La almohada estaba entendiendo que yo tenía miedo. Que idiota, una almohada no entiende nunca nada.
Sonó el despertador que esta vez no fue el del teléfono, fue un trueno tan fuerte que no me dejo volver a dormir. Me senté en el colchón del living, ya no duermo en la cama, las dos plazas me quedan grandes y cuando si, duermo en exactamente la misma esquina que antes, a la que vos nunca llegabas.
Esperé que se hiciera la hora para salir a la calle. Me cambié pensando qué remera me iba a poner y el calzado, estuve 20 minutos parada mirando mis 3 pares de zapatos, ninguno para la ocasión. Elegí cualquiera, ninguna servía realmente. No era relevante, cualquiera que agarrara llegaría a destino empapado.
Me subí al ascensor con la idea clara de que debería haberme quedado enredada en esas sábanas. Salí, no llovía, llegué a la esquina y me crucé con el vecino-oficinista-caño que venía de Bakery, me saludó, se largó a llover. Con el pañuelo de estrellas tapé la cartera y las tetas, me tapé las tetas, porque ciertamente si llegaran a mojarse, se notaría más que cualquier otra parte.
Caminé por Suipacha hasta Córdoba insistente el agua pero no tan mojada, crucé la bicisenda porque caminando por el medio de la calle te mojabas menos que por la vereda, misterios de microcentro.
Con el paso "simulando estar apurada" y escuchando bachata crucé Viamonte, frené en la librería porque la lluviecita se había vuelto unas gotas gigantes que de reventar en el piso te salpicaban desde abajo. Una señora muy mayor se acomodó al lado mío, nos miramos y sonreímos, aunque sea algunos minutos íbamos a ser compañeras de algo, íbamos a esperar juntas que la lluvia pasara, íbamos a esperar y a sonreírnos en un estúpido silencio, una estúpida vergüenza. "Que bueno que por lo menos usted tiene paraguas" le dije, y se hizo la boluda como quién sonríe cuando no entendió o no escuchó lo que le dijeron. "Es cierto" pensé, "es temprano para socializar". De golpe el agua se hacía increíblemente cortina, baldazos de escupidas que te rebotaban de todos lados. Jajajajaja, me empecé a reír y la señora se rió conmigo "¿Vamos?" me dijo. Y me invitó de su paraguas. Bendita mi suerte por esas 4 cuadras que me dejó ir con ella y maldita cuando me dijo "bueno yo doblo acá". 
"Concha" pensé, ahora me tenía que buscar un nuevo compañero de paraguas tan bien dispuesto como la señora. 
Paré en Corrientes, el semáforo estaba en verde, entonces me puse a mirar los perfumes, el Ralph está $740. Paró de llover y cuando iba por la mitad del paso a cebra empezó a diluviar con tantas ganas como las que tenía yo de putear. Pero estaba seca, el pañuelo y la señora habían contribuido a que eso sucediera. 
Pasé corriendo por los pasos de tango de "La Ideal", pero los hice, siempre que paso los hago, me hace sentir más boluda, me hace sentir un poco más yo. Llegué a la esquina y no podía ver nada más allá de los 5 metros. Entre al kiosko de Suipacha y Diagonal. Cuando vi que no iba a parar, pensé "meh, es agua" y empecé a correr como disfrutando y odiando. Y qué odio. Y qué disfrute. En media cuadra me mojé todo lo que no me había mojado las anteriores 8. "PUTA SUERTE" grité, pero sabía que no era suerte, era una decisión mal o bien tomada, todavía no lo sé.
Si esperaban un instructivo de cómo caminar bajo la lluvia sin paraguas, acá no era.

31 enero, 2014

Gran puta nada.

Me levanté en una cama que no era la mía, mire al lado y estaba con quién quería, aun sin que sea lo que elijo cada día. 
Estaba con alguien y estaba sola. Giré una, giré dos veces sobre mi eje, me enredé en una sábana más suave que bata de nube, lo cuál suena lógico e imposible. Volví a mirar y encontré lo que buscaba: absolutamente nada.
Feliz, me dispuse a disfrutar de todo eso que me estaba pasando que era nada, una nada naranja, una nada de sueño, todo nada, todo una gran puta nada. Y sonreí.
Me senté, esperé unos segundos, y me volví a acostar buscando la nada, la maravillosa nada de nuevo "buen día", le susurré, con aliento a dragón. Y nada me respondió porque nada había.
Nos volvemos a encontrar el 35 de enero a las 27 hs, en el mismo lugar de siempre, en la nada.
Tengo usted una maravillosa jornada.

28 noviembre, 2013

Egoísmo no, certeza.

Siempre creí que esto iba a ser muchísimo más fácil.
A veces me pregunto quién y cómo y hasta dónde te acompaña y siempre pienso que nadie lo va a hacer como yo.
¿Egoísmo? pensaran y no, es certeza.



-Ayer pensé en decirte adiós y me faltó el valor
es que había en tus ojos tanto amor.
que fácil es decir adiós, que fácil olvidar
que difícil sera para los dos.

quien te cantará con esa guitarra
quien la hará sonar cuando no esté yo
quien dará a tu casa color y a tu lecho calor
quien te hará el amor.


Quien tachará mi dirección de tu libreta azul
archivando mi historia en un cajón.
y tu que harás, a donde iras, tal vez me olvidarás,
y pondrás mi guitarra en un rincón.

quien te cantará con esa guitarra
quien la hará sonar cuando no esté yo
quien dará a tu casa color y a tu lecho calor
quien te hará el amor-

10 noviembre, 2013

No llegaste, estuviste siempre.


Estuviste en cada uno de nosotros, la familia que te esperaba. Tenías tu lugar guardado, eras la personita mas ansiada de cada abuela, de cada tío y de cada primo.
Me acuerdo como si fuera ayer el día que me llamaron para contarme que te habías prendido a la vida, que empezabas la carrera para caer en los brazos de tu mamá y de tu papá. Llovía, como olvidar ese fantástico día.
Llovía y era feliz, la abuela Guga siempre decía que la lluvia era buen augurio y esa vez no solo fue bueno, fue el mejor. Llovía y yo pare en la calle a hablar por teléfono con tu mamá. Y lloraba, y entre las gotas de lluvia se me notaban las lágrimas de felicidad. Saltaba, en Córdoba y Callao, la gente miraba raro, la gente no podía entender mi felicidad, la inexplicable sensación de amor que yo tenía en el pecho. 
Tu mamá y tu papá me enseñaron lo más lindo que unos tíos le pueden explicar a una sobrina que es que con amor se puede lograr cualquier cosa si es verdadero, que las familias se desean y se juntan y se pueden. 
Imposible explicar la emoción de saber que estás acá, en este mundo que es un hermoso caos, en esta familia llena de brazos que quieren abrazarte. No puedo esperar a tenerte a upa y contarte lo feliz que me haces y todo lo que ya te amo. 

Porque los primos son los mejores amigos que te da la vida, son amigos que nunca van a faltar, que nunca te dejan y que te cuidan como hermanos. 

Cada viaje y cada camino recorrido valió la pena de saberte hoy entre nosotros. 

Bienvenida princesa, bienvenida a este caos.

30 octubre, 2013

Perdí la mitad de mi alma.

Hoy te intento contar que todo va bien aunque no te lo creas, aunque a estas alturas un último esfuerzo no valga la pena. 
Hoy los buenos recuerdos se caen por las escaleras y tras varios tequilas las nubes se van pero el sol no regresa.